Compras de covid en el día sin IVA

«Compras de covid en el día sin IVA» Hoy esta columna la escribo en medio del caos mental que me aturde desde hace varios días. La pandemia lleva casi medio año en nuestras vidas y siento que mi mente necesita un descargue de todas las decepciones que trae este país, la tierra que por este tiempo pareciera solo dar malas noticias, denotando la ineptitud de un gobierno y la inconsciencia de un pueblo.

Han sido varias las situaciones que por estos días hicieron que Colombia muestre al mundo la ausencia de buenas estrategias y de ciudadanía responsable, una cantidad de historias vergonzosas en este gran macondo donde cada noticia parece un mal sueño, una realidad alterna que no comprende quien, haciendo uso del criterio, la analice.

Desde reinas del carnaval yendo a comprar ganado cual paseo familiar de campo, pasando por quinceañeros en Baranoa, mototaxistas infectados en Malambo, restaurantes abiertos en Galapa, hasta llegar a lo más alto de Barranquilla con los graduandos del Parrish que no podían dejar pasar su grado de colegio y necesitaron una fiesta para recordarlo, ellos no querían recordar que estábamos en me dio de una pandemia llegando al límite de ocupación de las UCI y con los contagios disparados, no, ellos necesitaban recordar la rumba del grado… prioridades que no comprendo.

"Compras de covid en el día sin IVA" Hoy esta columna la escribo en medio del caos mental que me aturde desde hace varios días. La pandemia lleva casi medio año en nuestras vidas y siento que mi mente necesita un descargue de todas las decepciones que trae este país, la tierra que por este tiempo pareciera solo dar malas noticias, denotando la ineptitud de un gobierno y la inconsciencia de un pueblo
Día sin IVA. Foto cortesía: Colprensa

Y así como esas, muchas más noticias nos han dejado un sinsabor por estos días, al menos en mi caso, no logro entender tanta apatía y soberbia que destila este país, jugando a ser invencible y poniendo en riesgo su seguridad. Lógicamente, ese desenfreno de malas decesiones nos ha llevado a resultados caóticos con 2000 muertes (cifra para la fecha en que se escribe esta columna). La malicia, la inteligencia superior que creemos tener, nos está cobrando caro, y no estoy hablando de los problemas financieros que por estos tiempos tengamos, hablo de la vida.

Yo pensé, en medio de mi inocencia, que este cúmulo de espantos nos llevarían a cambiar la concepción de este país y a pensar en todos, creí que por fin vería la resiliencia que más de uno anda pregonando en redes, todos hablando del cambio que la pandemia trajo para sus vidas, pero a la hora de la verdad siguen siendo los mismos egoístas y faltos de empatía. No cambiaron muchas cosas, el gobierno siguió obedeciendo a las empresas y el pueblo siguió cayendo en las trampas de la mala administración.

Para centrarlos un poco en el tema que desarrollará este artículo, el día de hoy hablaremos sobre la última y más innovadora idea de nuestro sabio gobierno, si, los poseedores de la mayor inteligencia y todos unos eruditos en temas de salud pública y economía, los creadores de la solución redentora que salvará nuestro país: el día sin IVAN, perdón, sin IVA.

Esta estrategia que desde el año pasado venía siendo reprochada, se realizó en plena pandemia y logró llegar a un nivel de desprecio aún más alto que el que ya tenía. Los fundamentos de las críticas no tienen un enfoque meramente político, no son ataques de la “izquierda castrochavista” ni de los resentidos sociales que no quieren que la economía del país avance, creo que las críticas vienen del mejor fundamento: el sentido común.

Una estrategia vacía de reglamentación, donde se dejaba a la libertad de las empresas adaptar el día sin IVA; una iniciativa llena de errores y críticas tras la subida de precios y medidas absurdas como aplicar el “descuento” solo en tiendas presenciales, lo que garantizaba de antemano una aglomeración en los recintos comerciales.

El día sin IVA fue la prueba reina que faltaba para demostrar que somos una masa sin control, hemos perdido autonomía y criterio al punto de terminar yendo como animales hasta las trampas de un gobierno con estrategias elitistas que disfrazan sus fines en un supuesto beneficio para la nación. Si usted, que está leyendo esto, sigue creyendo que esta estrategia nos salvó la economía, se engaña mi querido lector, el resultado del día sin IVA fue la activación de las cuentas de los bancos a raíz del endeudamiento masivo, activación de las grandes cadenas que desde antes tenían los medios para sobrellevar esta pandemia y no necesitaban de este “empuje” a costa de nuestra salud. Preguntarle a los emprendedores y pequeños comerciantes en qué les ayudó este día sin IVA debe ser un poco desolador.

Seguramente en este momento debe haber algún fiel defensor de la supuesta activación económica, que como discípulo incondicional está creyéndole al gobierno con aquello de “todo fue un éxito”, para que empecemos a desmentir este tipo de afirmaciones, analicemos desde los actores de este día los errores que se cometieron y por qué fueron sus manejos del día sin IVA una burla para las medidas contra la COVID-19 y no un rotundo éxito como lo pretenden mostrar los medios.

  • Las alcaldías: Es inaudito que las alcaldías hayan flexibilizado las medidas de pico y cédula permitiendo la salida de muchas más personas. Un completo absurdo medidas como la de la alcaldía de soledad donde aplicaron el pico y género, en consecuencia, las aglomeraciones eran indignantes, sin mencionar tapabocas mal puestos, nada de distanciamiento social y una administración ausente ante todas las violaciones que se hicieron durante este glorioso día de activación económica.
  • Las empresas: era de esperarse que a las grandes cadenas de almacenes le importara muy poco si había o no aglomeraciones, ya tenían la venia del gobierno para desempolvar los bolsillos e incrementar rápidamente sus ingresos. Empresas caritativas que no solo hicieron día sin IVA, también daban de regalo un día libre de protocolos en sus tiendas. La falta de buena administración permitió convertir estos lugares en la cuna del virus. Lo que más me hace cuestionar la capacidad de cuidados que puedan tener estas empresas hacia sus trabajadores, es la exposición en la que estos quedaron ante la marea de personas hipnotizadas con falsas ayudas. Mientras los pobres les trabajan el lugar, ellos miden los ingresos en sus cuentas bancarias, lo normal.
  • El ciudadano: mientras unos llevamos en cuarentena 3 meses, otros salen a hacer la compra de un smart TV, no sé si para ver mejor el número de contagios que saldrá en unas semanas o el número de muertos por ausencia de UCI, no tengo claro cuál de las dos será la función de esos televisores. La gente no termina de aprender absolutamente nada, somos un país tercermundista que vive de apariencias hasta en tiempos de pandemia, en estos momentos donde importa poco tener el mejor televisor si no hay salud, tu celular ultima gama no será de mucha relevancia cuando estés enfermo, ningún elemento puede valer más que tu vida y la vida de otros.

Colombia es una constante contradicción, aquí no hay dinero, pero hay consumismo, nos encanta andar regalando la plata que no hemos ganado todavía. Nos encanta ir a gastar lo que no tenemos, desde el inicio de la cuarentena las quejas por la pérdida de empleo, suspensión de contratos y crisis económica eran el pan de cada día, pero ponen un día sin IVA y salen todos apresurados a comprar lo más innecesario que se les ocurre porque ¡tremenda promoción no se podía desaprovechar!

Si a usted que está leyendo esto no le importa exponerse, a mí no me importarían, en otro contexto, las decisiones que en su autonomía asuma, el problema aquí es que mi seguridad, la de mi familia y la de todo el país depende de su comportamiento, aquí las responsabilidades son conjuntas, y si usted no quiere obedecer estoy en todo el derecho de sentir su decisión como una afectación para mi vida, ya no hace parte de su autonomía, hace parte de la prevalencia del bien común.

Deje de caer en los engaños del gobierno, quiérase un poquito y quédese en casa o compre en línea, no sea tan egoísta.

  • El gobierno: en mi concepto esto ya está de más decirlo, pero todavía hay gente cegada creyendo que la culpa únicamente es del pueblo y defienden a capa y espada el gobierno. Si bien los ciudadanos han sido muestra de irresponsabilidad, el gobierno lo ha sido de incompetencia, se han lucido con esta medida apresurada y sin forma que dejó expuesto los intereses económicos que tienen que favorecer, no precisamente los de la gente, son los de las grandes empresas que manejan con hilos invisibles cualquier medida económica que se aplique en Colombia. Su afán de reactivar la economía los llevó a resultados fatales por una mala reglamentación, se descentralizaron las medidas y dejaron a cada uno tomar sus propios manejos que, como es evidente, resultaron patéticos.

El gobierno, por primera vez, debería ser consciente de los daños, al menos tener la decencia de decir que la medida fue un desastre. No acepto que el presidente nos quiera hacer ver como un éxito el día sin IVA, ignora por completo la salud y se burla del endeudamiento abismal en el que cayeron muchos durante la trampa de este día, me niego a pensar que el presidente de la República se refiere a esta fatalidad como “errores que hay que mejorar”, los daños nos costarán caro y no sé cuántos respiradores soportaran tal impacto. En una pandemia los errores no se resumen a pequeñas correcciones, aquí un mal calculo le está costando la vida a alguien.

Así termina el balance del viernes negro en Colombia, una decepción que nos causa vergüenza y es noticia a nivel internacional, somos el único país que ha echado a la basura tantos esfuerzos en confinamientos. En estos momentos siento que mi encierro no valió nada y por culpa de la inconsciencia, la indisciplina y la falta de administración, la vida de todos sigue en riesgo.

Hay que reaccionar, empezar a analizar antes de ir disparados a las medidas incoherentes del gobierno que primero hace conciertos virtuales de quédate en casa y después te invitan a exponerte por mendigar descuentos en un día sin IVA, coherencia por favor.

Por: Tatiana Barrios
Columnista Invitada

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